diario de una mamá fotógrafa

Sesiones boudoir, antes y después de la maternidad

Queridos amigos y amigas de esta casa, ya amenacé la semana pasada, advertí que en cuanto me quitase algunos problemitas de encima, enseñaría un poco de carne, un cachito al menos, y aquí estoy. Sí, es comedido mi boudoir, podría haber sido un poco más explícita, enseñar algo de piernecita o rosca, encoger tripa, sacar pecho ( bueno, bueno, los pechos mejor los dejamos tranquilos que con la lactancia está la cosa muy lucida ya) … pero es que esta foto la ha hecho mi hija Vera, le he dicho » Vera, hazme una foto con esta manta, como si acabase de salir del baño» y ella me ha colocado me ha dicho que tenía que hacer y yo he obedecido fielmente a mi aprendiz.Ella es también a sus 5 añitos muy » Erase una vez La Luz» , aunque la edición es mía, pero la foto es enterita de ella, encuadre y enfoque incluido. Creo que se merece ( ella , no yo) algún piropo, ¿no? No sabe leer, pero yo se los leo y se pone muy contenta. ¡Qué diferente es una sesión boudoirs antes y después de la maternidad! Por lo menos cuando eres madre antes que cualquier otra cosa, cuando eres madre reciente, como yo.

Las madres también tenemos derecho a nuestro boudoir

fotos boudoir

Este mes tenemos las sesiones boudoir ósea sé, «Sexy, sensuales, atracativas, picaronas y pincantonas» a un precio especial, que podéis consultar aquí.

Quedan pocas plazas pero alguna puedo dar todavía. Ya os expliqué en mi último pots, por qué estas sesiones son tan divertidas y debemos pensar en tenerlas, al margen de que tengamos o no un tipazo. Cómo veis la actitud es muy importante más que enseñar muchas veces… y no soy yo precisamente un estándar de ello, porque una siempre ha sido de las que lo poco que han conquistado lo han conquistado con otras gracias, porque el sex-appeal  no sé donde lo dejé ni cuando, pero no es mi fuerte. Yo era de las que se ponía a hablar de Kafka en una botellona, o de La teoría de los mundos posibles, y claro, terminaba siempre ligando con el rarito del grupo. Hasta que conocí a mi marido, que cuando me oyó hablar de Napoléon trató de encasquetarme a su amigo empollón, pero esa vez, no coló.

Ya a mis tiernos 23 años no era yo una persona especialmente sexy, la verdad, tenía mi gracia, pero si es cierto que si me hubiera hecho una sesión así a esa edad hubiera ido perfectamente peinada, probablemente mucho más maquillada y con algún conjunto mucho más matador. Habría puesto una cara teatral al máximo y posiblemente con algún escorzo o despatarre habría salido, porque la elasticidad es distinta a esos años mozos. Creo que en mi Facebook personal hay algo en esta linea sin enseñar nada, pero en plan » me como el mundo»

Ahora a mis 36, madre de dos criaturas, con 6 kilos más que por aquellos entonces, re-parida y con la ley de la gravedad a mis espaldas ( repartida generosamente por el resto de zonas corporales) he de decir que me siento mucho más segura de mí misma, y con una capacidad de ver más allá de todo eso, que la que tenía en aquella época. Podría decir mil cursiladas en este momento: que si lo bello está dentro y no fuera, que el alma de las personas se deja ver en la mirada y no en el cuerpo, que ahora soy mucho más interesante, o como los buenos vinos… y sí, está muy bien, pero lo cierto y verdad es que yo con 23 años estaba y perdonadme el punto presuntuoso, » taco de buena» pero sin embargo, estoy convencida de que mi boudoir a esa edad hubiera sido otra cosa. Me encantaría tener esas fotos de aquel momento, igual que con 50 años me encantará ver estas fotos que me he hecho ahora, pero no cambio este momento por ningún otro, porque me siento, feliz, plena, llena y reconfortada con lo que la vida me ha dado. Y esa alegría se ve en cada imagen de ti que sacas y aquí miro atrás con cierta melancolía pero sin cambiar un segundo lo que tengo por lo que tenía. Aunque ya no use la epilady y tire de cuchillas para verano, bodas bautizos y comuniones.

El peine, las mechas, la crema hidratante, últimamente brillan por su ausencia, es verdad. Bien no está, hay que mimarse, hay que dedicarse un tiempo al embadurne, al cuidarnos la piel, y estas sesiones son ideales para ilusionarnos con ponernos estupendas y  para regalarse un rato de gloria, de sentirte protagonista, de ver lo que hay dentro y fuera de ti, y sonreirte un poquito a ti misma.  Cualquier día cojo el peine y la lío, la lío, pero de momento, ésta soy yo, con mis malos pelos, al natural, eso sí, queriéndome con lo que la vida me ha dado, y dejando que mi peque que es una artista, saque lo bonito de su madre. Un madre que se hace un boudoir sin haber pasado previamente por chapa y pintura porque no me da la vida. ¿ Te animas?

 

Añadir un comentario...

Tu email nunca será publicado Campos requeridos *

suscríbete a mi newsletter

y gana automáticamente un bono de hasta 3 fotos digitales extras en tu próxima sesión

reservas, consultas y bonos regalos

La responsable de tus datos será Vanessa Esteban González, y serán enviados Mailchimp, quienes me aseguran cuidar tus datos personales, no cederlos a nadie, y respetar todos tus derechos, tienen sus servidores en Estados Unidos. Podrás darte de baja en cualquier momento y ejercer tus derechos de acceso, rectificación, oposición, portabilidad, olvido, cancelación ocualquier otro que poseas según se describe en la política de privacidad.