diario de una mamá fotógrafa

PERDER PESO DESPUÉS DE LA MATERNIDAD

Queridas amigas, después de ser madres me falta paciencia y me sobran lorcitas ( diminutivo cariñoso por no ser brusca) Con pocas ganas pero decidida sé que es hora de perder peso. La maternidad es camino de rosas y espinas y yo me entretengo mucho comiendo de manera alocada. Y eso se va a acabar.

adelgazar tras la maternidadOjo, no quiero decir con esto que  la carne no sea bella y ni mucho menos que tengamos que estar como una sílfide más seca que el ojo un tuerto para estar bien. Que no. Pienso que cada uno tiene que buscar su equilibrio, su punto zen para sentirse feliz y cómodo en lo que viene siendo su cuerpo humano y su organismo.

Yo ahora mismo, mi cuerpo humano digamos que va por un camino y mi mente por otro. Mi cuerpo humano me pide galletas, tartas, ganchitos, todo mezcladoMi mente me pide armonía, y conseguir un cuerpo equilibrado y gracioso y me impulsa a beber agua mientras un eco dentro de mí dice » somos agua, Vanesa, somos agua…»

Hasta ahora me puede más el cuerpo humano, que esa voz aflautada que es mi mente en momento zen y me lanzo como loca a esas porquerías cargadas de aceite de palma y grasas saturadas. ¿ Y qué hago, amigos? Me gusta comer, me gusta mucho, disfruto y me lleno de gozo cuando hinco el diente a un bocata de jamón y en ese momento es como el infiel, no siente remordimiento mientras disfruta del placer de lo prohibido, pero claro, luego viene la conciencia, esa pequeña hija de la grandísima que te machaca. Pues igual. Ahora si estás jamona, te aguantas.

No os voy a engañar, no tengo ni idea de como conseguirlo esta vez, me falta voluntad, tengo mucha ansiedad y me siento tan feliz cuando como, que se me olvidan las penas, así que, no puedo más que daros ánimos si os pasa como a mí y deciros que no estáis solas, levanta la manos una que después de sendos embarazos no consigue estar en el peso con el que se siente a gusto. Embarazada tenia la excusa perfecta para ponerme «hincha», ahí en la foto me tenéis poco feliz antes de zamparme una merienda «ligerita» pero ya, que casi Mar no toma pecho, no tengo perdón.

Ni mucho menos se entienda este pots como un enaltecimiento a la delgadez, no. Cada persona es diferente y hay muchísimas mujeres a las que he hecho sesión boudoir y han estado entraditas en carne y sin embargo tienen unos cuerpos preciosos y una seguridad en sí misma que hacen que estén preciosas, porque son felices en su cuerpo y ese objetivo es al que debemos aspirar.

A mí me gustan las curvas  pero yo es que me miro al espejito verde agua de mi estudio, y me entra mucha angustia vital, porque estoy incómoda para menearme, tengo problemas  en las rodillas y siento que en mi metro sesenta se me apretujan los kilos, ahí, bien calentitos.

Mi compromiso público. Voy a cuidarme.

Como no tengo bemoles de perder peso por mí misma,  ni me siento en compromiso,  necesito sentirme observada y que me riñan ( escondo en mí una niña que quiere ir al rincón de pensar a tirarse de lleno a la meditación) así que lo expreso aquí públicamente ( ya sé que esto tampoco es ahora el blog de la Paula Echevarría que una tiene una casa humilde aún)

Quiero volver a moverme ágil como un pajarito que revolotea, quiero ser un poco más puntiaguda y menos redondita,  la curva mola, pero es que  veo que esto empieza a pasar de castaño oscuro y que  mis kilos de más  están dejando de ser una cosa voluptuosa y agradable para pasar a convertirse en una rotonda interminable a la que llamo culo. Mis analíticas ya no son lo que eran, y quiero estar depurada y sana a tope sin oxidación y sin tanta grasa por una alimentación rápida, leñes, que como «ansiá perdía.»

A ver si así, habiéndolo dicho delante de todo el que pase por aquí, lo consigo por vergüenza torera. Pensando precisamente en este objetivo voy y me compro la Termomix ( seré «desgraciá» desde que la tengo no paro de comer salmorejo, arroces, postres variados y pasta de mil tipos)  No me gusta hacer publicidad, pero… ¡la leche! Existe un antes y un después de la Termomix en la vida de una familia. ¡Cuanta parafernalia! Hay que estudiar como manejarla casi tanto como a un bebé en formación newborn.

En fin, si alguien se anima a acompañarme en este camino de lágrimas y espinas que emprendo hoy, con mi dieta, para conseguir llegar a julio sin esa sensación de que sigo embarazada, agradeceré el compadreo y hermanamiento en dieta. Esto es duro tela, ¿eh? No sé si seré capaz esta vez. 🙁 pero si pierdo los kilos que necesito para sentirme rellenita pero a gusto, me hago un boudoir en toda regla. Conste y quede dicho por escrito. Y si alguien tiene el truco del almendruco ( no me vale el comer poco y f… mucho, que ya de sexo hemos hablado bastante aquí) que lo diga, por piedad.

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