diario de una mamá fotógrafa

El gremio de la fotografía, una cura de humildad

Últimamente me encuentro de todo. Compañeros del sector que les encanta mi blog ,  y fotógrafos que no entienden qué interés tiene que hable de cosas que no tienen que ver con la fotografía. ¡Ay, amigos, si supierais cómo me está ayudando este blog a crecer! Ni yo misma me  podía imaginar las alegrías que me daría.

Sinceramente me cansa un poco o me aburre, o mejor dicho, no me dice nada, o me dice poco, leer blogs de fotógrafos cuyo trabajo me rechifla, donde siempre se cuenta lo mismo. No critico a nadie, sé lo que es el Seo de una web y entiendo que es  lo más normal, y es un formato que debe funcionar, pero hablar de mis sesiones sin más me da sopor, no me motiva a escribir porque pienso que no son temas que interesen a mi público objetivo, a no ser que sea una narración desde la ironía o contando una situación divertida vivida con algún cliente como en mi post sobre cómo hacer reír a los niños en las sesiones de fotos. He de reconocer que algunas compis que hablan en sus blog de sesiones lo hacen bonito, lo hacen diferente y lo bordan, y me parece chapó porque tiene su sello, no critico a nadie, aprendo y me gusta observar sin ser fisgona.

Yo que siempre he tenido un punto de extravagancia siempre me he preguntado qué hacemos en el mundo tanta gente haciendo todos lo mismo, y una voz de pito me dice en la cabeza: «No Vane, no, por ahí no vas bien»  Yo la escucho y hago lo que me apetece. Dicho esto, seguiré con mi formato habitual aunque a veces os cuento cosillas sobre fotografía, sesiones, etc, y muchos contenidos enlazan con mi web pero no puedo evitar hacerlo a mí manera, porque si no, me resultaría muy anodino, y yo soy doña «huyodelamonotonía»

El gremio de la fotografía es un tanto especial, yo tengo muchos compañeros increíbles, buenos, generosos, cariñosos, amigables, gente linda que te lo da todo, pero como todo en esta vida pues también es un sector donde hay personas muy envidiosadas.

La fotografía una actividad artísticafoto embarazada ana cuesta

Ser fotógrafo es sin duda una habilidad que no todo el mundo tiene y es un arte complicado y muy valorable. Es algo precioso poder hacer que la gente se emocione con tu trabajo y llenarles de recuerdos imborrables. No por tener una cámara eres fotógrafo, porque la máquina no te convierte en ello. Yo admiro a grandes fotógrafas, a fotógrafos alucinantes cuyo trabajo es de redoble de tambores. No admiten copias, porque aunque enseñen a otros fotógrafos, ellos son inigualables. Coincide con que la gente a la que admiro son encima personas maravillosas. Ser buen profesional para mí va unido a ser una buena personas.

Sin embargo pienso que hay otros profesionales que no suelen ser casualmente de los de primera fila, que  tienen una chulería curiosa hacia los demás. Y tampoco vayamos ahora de haber descubierto la vacuna contra el cáncer. Cuánta prepotencia hay en este gremio, de verdad, yo alucino colorines y eso que por mi situación de madre «reciente»  y agonía, viajo poco y me relaciono menos  pero a veces se ven cosas, se leen, se viven situaciones o te cuentan historias feas, feas de narices.

Es desagradable el desprecio de algunas personas en este sector  hacia otras. Cuanto te dedicas a esto, te dicen tres veces que eres un artista y te vienes arriba como un globo de helio sin cuerdita,  te vuelves un Cristiano Ronaldo del «gelatino bromuro»  o una Beyonce del disparador remoto. ¡Venga ya! Que la mayoría somos de barrio para tener tanta tontería encima. Parece que nos halagan el oido o que vienen tres famosos a nuestro estudio y ya nos creemos que somos la Rocío Jurado de la fotografía y nos reímos y despreciamos a personas que están empezando, en lugar de pensar que nuestras primeras fotos eran lo que viene siendo un mojón. Perdonad pero no encuentro una palabra más gráfica y los que venís a mis cursos para padres podéis ver mis vergüenza porque siempre enseño las primeras fotos que tomé en modo manual para que os animéis y creáis que sois capaces de hacer cosas bonitas con vuestras réflex.

Hace poco estaba yo en una cafetería de mi andurriales y dos mamás hablaban entre ellas de que querían hacer fotos a sus niños en estudio profesional, y una de ella empezó a hablar de «Érase una vez La Luz» . La otra le comentó se había hecho varias sesiones en otro estudio, pero que había oido hablar del mío y que esta vez le apetecía cambiar. Reconozco que me dio todo el subido del mundo, aunque me sorprendió la «infidelidad» de esa supuesta clienta contenta por probar lo nuevo. ¡Será pillan!

No soy yo precisamente una persona venida a abajo, vamos que no hace falta que me toquen las palmas para arrancarme a bailar. En ese momento pensé: » La leche, ¿les digo que yo soy  de la que hablan?» A puntito estuve, si no hubiese sido porque mi peque se despeñó de la silla  justo en ese momento.

Yo tuve a  Ana Cuesta haciéndose su embarazo  conmigo ( la tenéis arriba en la foto, mirad que mona y qué graciosa)  Y la verdad es que me hizo ilusión y me entraron nerviecillos y reconozco que si viniera Hugo Silva a hacerse un boudoir, con el permiso de mi santo esposo y de mi idolatrado JM Carmona,  caería muerta en vida. A mí Hugo Silva siempre me ha parecido muy sexy, y no querría yo hacerle fotos sin estar un poquito más a la altura, un depilaillo rápido de piernas un maquillaje suave… una gracia. ( despierta, cuento de la lechera, y vuelve al mundo real…)

Para terminar y para que nadie se lo tome como algo personal, que vaya racha llevo de suspicacias, he de decir que tengo buenas maestras a las que admiro y quiero y que esto no va por ellas, nunca mordería la mano que me enseñó ( cómo si he visto hacer en este gremio con una de las fotografías más importantes de España)

En realidad no van mis dardos hacia uno o una, van en general hacia muchos que como yo, en niveles superiores, inferiores o similares van con esa mirada altanera que roza el patetismo ilustrado,  y tratan mal, tratan feo, no ya a mí si no a mis compañeros, y yo soy como en el cole, por mí y por todos mis compañeros y por mi primero.

Por favor, creamos en nosotros, en nuestro trabajo, pero sin destrozar a nadie, sin machacar al vecino. Sobre la ilegalidad, sólo puedo decir que todo el mundo tiene un comienzo, algunos más negros que otros, pero para eso están, o deberían estar las administraciones públicas. Entiendo que se denuncien actividades ilegales, aunque es incontrolable en este gremio, si alguien te hace la puñeta comprendo que uno peleé, aunque llamadme tonta, pero no creo que yo fuera capaz de buscarle a nadie la ruina y dormir tranquila aún llevando la razón y eso que últimamente veo cositas a mi alrededor que no me gustan. Hazlo de nota tú, y no temas a que venga otro que sea una burda copia. Tu cliente te quiere a ti, no a él, te valora a ti y tú te lo has ganado. Lo que se construye si son cimientos fuertes no lo destruye la competencia. Si ese cliente se va con otro, es porque nunca fue tuyo, déjale ir con elegancia, es posible que hasta quiera volver y ahí deberías estar, recibiendo con amor al hijo pródigo. 😀

¡Por favor, una cura de humildad!  Los puñales ajenos, aunque a mí no me han tocado de momento, los dardos y cuchillos por el aire… de verdad, fotógrafos de mi alma, se  nota, se siente, la mala leche está presente…

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