diario de una mamá fotógrafa

Cómo tratar al cliente

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Queridos todos, especialmente colegas fotógrafos. Hoy voy a descubriros, ( buenos gracias a Dios a todos no, pero seguro que sí a más de uno) la piedra Rosetta. Después de esta frase tu vida cambiará: TU MAYOR VALOR ES TU CLIENTE.

Ya sé, tampoco se trata de volver a eso de » El cliente tiene siempre la razón» porque es cierto que a veces no la tiene y hay que hacérselo ver, pero siempre con cariño y con respeto. Yo esto es algo que trabajo mucho, pienso que es tan importante como hacer fotos bonitas. Cuando voy a un sitio como clienta y me tratan mal, o me dicen cosas como la que escuché hace poco al dueño de cierto negocio cerquita de mi estudio (» A mí no me pagan por pensar») siento ganas de huir a un lugar tranquilo y gritar al viento un taco gordo, dirigido a esa persona mal educada. Alma de cántaro… ¿olvidaste quién es tu jefe? ¡Tu cliente, carajote, tu cliente!

En fin, allá van mis 10 mandamiento con los clientes. Y cierto es que nunca llueve a gusto de todos y que posiblemente  haya metido la pata en varias ocasiones  porque no con todo el mundo se puede tener el mismo feeling, pero por normal general estos son mis 10 puntos claves que os presento desde la humildad más absoluta, por si os sirven:

LOS 10 MANDAMIENTOS A LA HORA DE TRATAR CON EL CLIENTE

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Sesión de fotos profesional a Valle Guerrero.

-EL CLIENTE ES BUENO, no veas en el a un «hijolagrandísimacabra» que te hace retocar cosas imposibles en la foto. A mí una vez me pidieron que le abriera los ojos a un bebé que dormía. Cierto es que busqué la cámara oculta  por toda la habituación y no la vi. Simplemente hay que dejarle claro lo que se puede y lo que no, y explicárselo desde el cariño, como a un hijo que no sabe de esas cosas. Es así, muchos clientes no saben hasta donde llega el retoque digital. No seamos malitos, no les pongamos verdes por ello y yo reconozco que no doy nombres pero hay anécdotas que no puedo obviar por su extravagancia

-TU CLIENTE ES COMO UN HIJITO.  Sí, tal cual y al hilo de lo anterior. No le critiques a la espaldas, al menos no dando nombres, jaja, no veas sus defectos, mira siempre sus virtudes, piensa que te debes a él, que eres por y para él. Quiérele como él nunca te querrá a ti probablemente. Haz que vuelva si se va como el hijo pródigo, a no ser que sea un cliente tóxico, claro, entonces ni hijo ni leches, lejitos, lejitos…que sólo hará chuparte sangre ( así he conocido yo un par desde que empecé en esto, no está mal, en estadísticas no llega al 1% de mi clientela

-EL CLIENTE  ES TU JEFE. SI y como tal se merece su respeto la criatura. Yo compadreo bastante con mis clientes, cierto es, pero jamás  se me ocurriría faltarles el respeto y si veo que alguien es serio, pues me intento adaptar a él, sin perder mi propia idiosincracia. Pero si me dan jarilla, ay… ahora se me viene a la cabeza mi Enrique y mi Rocío, cuántas veces os he dicho chicos, que Enrique tiene que hacerse un boudoir gracioso. ¿Eh?

-EL CLIENTE tiene que sentirse CÓMODO. Dalo todo para que así sea. Amigos, » que no nos falte de ná, que no, que no» Pues eso, a nadie le amarga la cortesía, invitarles a sentirse como en casa, ofrecerles un refresco, unas galletas, unas patatitas. No seamos tiesos, hombre.

-EL CLIENTE  NO ES TONTO. No lo trates como si le faltase un hervor, no vayas de figurón de la fotografía, aunque lo seas, chico.  La humildad te hace grande y el cliente notará que lo eres en otros detalles más allá de que saques a pasear tu ego y restriegues todas tus titulaciones sin venir a cuento.

-EL CLIENTE PUEDE LLEGAR A SER MUY CHUNGO. Puede arruinarte la sesión. El cliente incómodo, desconfiado, inseguro, puede convertir tu sesión en un calvario, no parar de entrometerse y entonces te costará sujetar al fotografío ególatra que todos llevamos dentro y no soltarle una fresca. Para ello, información a raudales, conocimiento previo y un copazo nada más entrar para que se relaje.Esto último es bromita.

-EL CLIENTE es una PERSONA «humana» ( para los celosos del léxico, sé que estoy siendo redundante, y que lo uno lleva a lo otro, pero me encanta meter tal adjetivo a la palabra persona, jiji)  No le dejes ahí como un muebles, mientras manipulas a su bebé en una sesión newborn, no le apartes de tu lado, el quiere estar contigo, quiere verte trabajar, está en su derecho, ese que está ahí con ese gorrito de duende es su bebé. Un metro o dos máximo de distancia, lo necesario para que te deje trabajar. Bueno, aquí ya no me meto en «fregaos» cada uno que haga lo que crea mejor, no vayamos a ponernos estupendos como Max Estrella y la liemos, que sé que me leéis muchos de vosotros, colegas en el silencio.

-El CLIENTE TIENE QUE DISFRUTAR, tiene que vivir una auténtica experiencia en la sesión, no sólo se trata de fotos, son emociones.  Haz que sea feliz esas horas, hazle gozar como nadie lo hizo. Ay, picarones.

-EL CLIENTE ES Y SERÁ SIEMPRE TUYO si sabes cuidarle y si no es un poquito cabeza loca y le gusta probar emocionales nuevas. Cuídale, fidelízale. Yo tengo mis métodos y algún día lo mismo me animo a dar una formación comercial para fotógrafos porque he trabajado toda mi vida en ventas y publicidad hasta que me metí en este mundillo y en este tema tengo muuuuucho que decir y no es por ir de «marisabidilla» ,pero veo mucha falta de tacto, experiencia y gracejo con los clientes y qué pasa, pues que no vuelven aunque las fotos molen mazo.

-EL CLIENTE  ES LO MÁS IMPORTANTE, siempre. Intenta no quedar mal con él, dale  su sitio, explícale  todo aquello que quiera saber. Es cierto, hay personas muy pesadas, la verdad sea dicha, clientes que te escriben a horas en que las calles aún no están puestas, pero aún así, yo siempre intento ponerme en su lugar y pensar: «La chiquilla tiene dos niñas pequeñas, estará jartita de coles… es la hora que tiene la criatura» Por eso desconecto el móvil cuando dejo de trabajar y ya está ( 2 de la mañana aproximadamente) y tengo una linea personal que no conoce ni Dios Bendito.

Espero que os gusten mis mandamientos comerciales sobre el cliente. Me da mucho dolor leer tantas quejas sobre ellos, pobrecitos, que tienen sus sentimientos y les debemos nuestro sueldo a fin de mes. ¡Hombre ya!

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