diario de una mamá fotógrafa

Mi truco para hacer reír a los niños en las sesiones de fotos

truco para hacer reír a los niños

Hoy voy a confesar mi secreto, mi truco para hacer reír a los niños en las sesiones de fotos. Cómo consigo a veces lo que parece imposible.  ¿Estás interesado en conocerlo? Pues lee y prepárate para cambiar tu concepto de mí. 

No hay niño difícil, los complicados somos los adultos. En mi estudio es todo diversión y alegría, pero es cierto que en algunas ocasiones vienen peques  sin ganas de fotos, no saben muy bien dónde están y para qué y por qué yo, extraña desconocida lleva un artilugio negro y pesado en la mano.  Algunos  padres en lugar de colaborar, fruto de los nervios y de pensar que la sesión será un desastre,  le fuerzan a reír con una determinada cara o mueca que no les apetece ni les corresponde lo más mínimo a las criaturitas. Resultado: se nota falso.

Siempre os lo digo porque sé que ahí recae el éxito de la sesión. Démosle su tiempo al niño, yo no tengo prisa, y la risa llegará. Si algo he aprendido en estos años de dedicación a la fotografía infantil,  es que los niños tienen su propio carácter e idiosincrasia y que eso es lo que tiene que verse en las fotos. Si el niño es un energúmeno ( dicho desde el cariño) no esperéis que pose como un angelito caído del cielo. ¡Error!
El otro día vino una familia encantadora al estudio, predispisicion total, ilusión al máximo. El niño mayor nada más entrar se agazapó tras su padre y no quería fotos, ¿por qué? Probablemente pensaría que yo era un médico con inyecciones y que esa cosa negra en mi mano no podía hacer nada bueno. Me acerqué a él, le hablé a su altura, le enseñé cosas bonitas, le ofrecí galletas, le miré con  sumo cariño ( esto lo aprendí del conejito de «Mascotas» cuando se hace el entrañable y me sale súperbien) y aún así nada. Se quería ir y que yo le dejará en paz… ¡hombre, ya! ¡Pesada! – pensaría el chiquillo con razón.

Los padres en ese momento se apuran, no saben qué hacer, quieren sus fotos, pero claro, son dos niños, lo suyo es que salgan los dos y no sólo uno.

Amigos, clientes, y colegas, tengo un truco infalible llegado este momento en que todo parece perdido. El truco no es mío, me lo enseñó una mami y se lo he copiado vilmente. Ella es adorable y me deja.

¿Os lo cuento? Allá voy.

El peque accedió a salir en la foto con los padres por fin, pero eso sí, serio como un luto. En ese momento, me lancé al vacío y le solté: «¿Sabes qué? Yo llevo dodotis. Me suelo hacer caca encima»   ( ¡¡¡juro  que es mentira!!!)

Desde ese momento hasta el final de la sesión el niño se estuvo riendo y yo soltando lindezas por esta boquita que Dios me dio. Una detrás de otra… que sí me hice pis en un taxi… que si en ese momento tenia ganas de ir al baño y que no aguantaba, y mil cochinerías que  mejor me callaré por las pocas dosis de vergüenza que aún conservo.

Los papis me siguieron el rollo, ese niño siempre pensará que soy una loca de atar y una mujer un poco rara, pero mi objetivo se cumplió: niño risueño, feliz, padres contentos y trabajo bien hecho.

¿Te gusta mi «truco»? ¿ Te sientes capaz de hacerlo? Yo creo que merece la pena. Nuestros peques merecen reírse, tener un recuerdo bonito con sus padres. Cuando sea mayor y mire estas fotos probablemente recuerde el momento y pensará: » La señora que  decía que llevaba dodotis me hizo reír a carcajadas ese día que yo no quería fotos» Ya tiene sus fotos y dice su madre que cuando se las enseña se ríe y le dice que se lo pasó muy bien hablando de cacas. Sé que repetirá pronto y nos tocará la lotería seguro.

Recuerdos así es lo que hace especial este trabajo. Gracias a esta familia tan bonita por confiar en mí sin conocerme, y gracias por hacerme sentir tan a gusto trabajando.

 

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