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El estigma de los hijos únicos

Queridos amigos, yo soy hija única. Nací yo y se acabó, ya no vino nadie más, nadie volvió a vivir en el vientre de la mía madre. No tengo hermanos. Ni uno. Estoy yo nada más, sola. Eah, ya lo he dicho. Ahora haced conmigo lo que queráis, aceptaré cualquier tipo de sacrificio o castigo, estoy acostumbrada, saldré adelante.

Soy hija única pero sin embargo decidí, con el apoyo  y la inigualable colaboración directa ( ay, qué tiempos aquellos)  de mi esposo, no dejar a Vera como hija única. ¿ Por qué? Pues básicamente para darle aquello que yo nunca sabré lo que es  y posiblemente como consecuencia de la vida de hija única y la ristra de comentarios que llevo oyendo toda mi vida, metiéndose en mis entretelas como una migraña recurrente y cansina.

En realidad no tengo ningún trauma, soy una persona bastante normal, con mis cosas, mis excentricidades, mis puntitos, a veces hablo sola en el Mercadona, otras sonrío sin parar mientras camino y sin motivo aparente, y otras paso de la risa al grito como si me poseiera un espíritu burlón, pero quitando estos pequeños detalles sin importancia,  estoy normal.

Es curioso porque he llevado una loza a las espaldas cada vez que decía que no tenía hermanos. « Uy, entonces serás una mimada» Comentario lindo de la vecina de turno. Como soy prudente a pesar de que a veces no lo parezca, no decía nada y me guardaba mi agonía. ¿Mimada yo? ¡Venga hombre! Mimos a mí, pues no he hecho yo «cobras» para evitar un beso cuando niña. Ni mimosa ni mimada, era yo más bien un asperón en mis tiempos infantiles y siempre fui bastante buscavidas.

» Uy, qué solita estarás, ¿no hija?» Otra frase entrañable oída hasta la saciedad.  Pues ciertamente , no. Tengo amigos, familiares y demás parientes y afectos que me quieren y que aparecerán en mi epitafio el día que me muera. No me aburro en absoluto, es más, si contará el tiempo que he pasado sola durante mi vida, se reduciría a horas de estudio en soledad, porque todo lo demás lo suelo hacer en compañía desde que me salieron los dientes definitivos ( esto es por no decir desde que me salieron los pechos)  porque otra cosa no, pero «ennoviarme» desde los quince años a la actualidad, así que he estado siempre muy acompañada, no por el mismo maromo, también es verdad, pero si por diferentes personas, que en definitiva me han acompañado dándome un poco de calor humano en esta vida de hija única.

Los hijos únicos no somos raros

Durante mi niñez era un poco bicho raro en mi condición de única, no conocí nunca a otra niña sin hermanos, es curioso, pero en mi generación se ve que tener hermanos era lo normal. Ahora los hijos único abundan, no es nada extraño, las parejas tienen uno y con esto de la conciliación inexistente, la ruina económica y la calidad de vida que no se nos apetece perder ni por asomo, muchísimas parejas se plantan en el uno. ¡Anda! Como yo. Y probablemente tendrán que soportar el mismo run run que yo toda su vida. Les compadezco.

La tristeza de los hijos únicos… la gente nos imagina seres grises, de almas cabizcajas y taciturnas, caminantes solitarios por la senda de la vida, sin un tronco al que agarrase, sin raíces cuando los padres faltan. Los hijos únicos, esas criatura de Dios, nosotros los desarraigados, pobres tristes, traumatizados, se nos piensa melancólicos sin un hermanos al que aferrarnos, sin compañero de juegos, sin nadie a quien envidiar, tirar de los pelos, y quitarle los juguetes.  Constantemente mensajes: » Si no te peleaste con tu hermano te perdiste lo más bonito de la infancia, etc, etc etc…»

Tengo que decir, que jugué con mi madre hasta el agotamiento de la pobre mía que era joven y parecía una hermana más que una madre, sobre todo cuando imitaba » la niña chica» Qué bien le salía a la jodía. Amigos no me faltaron, ni alegría, lo prometo, pero me parece un poquito de lo que viene siendo crueldad, que me digan, como hasta  muy poco una buena señora, que igualito mis niñas que se tienen la una a la otra, que yo, solita, sin un «ná». ¡ Lo mismito va a ser! Toma ya. Así de sopetón, un guantazo sin manos, y yo con cara de mono solitario. » Mujer, tampoco es para tanto, yo estoy feliz de tener dos, pero bueno, no pasa nada por no tener hermanos, se puede ser feliz… » Decía todo esto cada vez más hundida en la miseria, convencida por los ojos de aquella buena señora incrédula de que mi vida sin hermanos es una auténtica caca. » Sí, sí… pero que no, que tú estás «mu» sola, hija, sin un hermano con el que contar «pa na.»

En este punto de la conversación, tras soltar con una voz cada vez más minúscula, que a veces se tiene hermanos para nada, e intentar hacerle ver a la señora que no todo es blanco o negro, desistí, no luché más contra la adversidad y le dije:

» Verdad.. menuda mierda, no sé que pinto yo en este mundo sin un puñetero hermano al que aferrarme, ya estoy tardando en irme de este mundo, por qué ¿ pa qué?» Y me fui con el fango metiéndoseme por las orejas, escupiendo barro, arrastrándome como un perrito chico. Mire a Vera y Mar, y pensé: » Jodías, ya os vale llevaros bien y quereros hasta el infinito, no sabéis que suerte tenéis, nunca tendréis que oír la cantidad de lindezas que escucho desde que tengo uso de razón»

Con esto lo que quiero trasmitiros es que en esta vida hay decisiones que no dependen de ti, si no de tus padres, y a veces son fruto de la necesidad, o de las circunstancias o simplemente porque cada uno es libre de hacer lo que le viene en gana. La vida de cada uno es de carácter personal e intransferible, como dijo El Gallo,  » Ca uno es ca uno»

Lo  que digan los demás debería ser como un leve susurro de aire que se cuela por la ventana entreabierta, molesta y enfría un poco, pero no te despeina. Ya a estas alturas no me afectan nada esos comentarios, pero pienso que lo triste de verdad es juzgar la vida de los demás sin pensar, simplemente por añadir y desde el desconocimiento total. Aburrida yo… ¡ja! Con la vida interior que he tenido yo siempre, vamos, hombre.

Amigos de esta casa, si alguno de vosotros es como yo, un alma sin hermanitos, me encantaría saber que pensáis, y vuestra experiencia. Tengo que reconocer que me hubiese gustado mucho tener una hermana estupenda, con la que compartir mis confidencias, mis problemas, mis alegrías, porque lo malo compartido es menos malo y lo bueno es más bueno. No lo voy a negar, es algo que jamás tendré, no lo añoro porque no lo conozco, no lo deseo porque no siento en mi vida fuertes carencias, pero  si me dieran la posibilidad de elegir, sin duda, diría  «Sí»  a un hermano.  Lo mismo me hubiera salido rana, pero me arriesgaría.

Antes de soltar una ristra de prejuicios por la boca, deberíamos pararnos, sentarnos y entretenernos en menesteres menos imprudentes.

22 comentarios

  1. Jajajja Enrique es hijo único y alguna vez reconozco que le he dijo algo de eso en plan tu que sabes si no tienes hermanos y siempre me contesta lo mismo que el ha sido muy feliz y que no hecha de menos tenerlo porque como no lo ha tenido no sabes lo que es . Que el ha jugado , viajado y todo todito todo sin tener un hermano , así que los que nos tenemos que quitar los perjuicios somos los que tenemos hermanos .

    1. por cierto, dile a tu marido que ya está tardando en hacerse el boudoir ese de pelo en pecho, que se me acaba la promoción de febrero y me quedo con las ganas hombre ya! 😀 Sabía que era de boquilla, jajajajaja! Un besote, bonita!

  2. Hola Vanessa soy Ana Paula y soy de tu especie, hija única. Es cierto q me hubiera gustado tener un herman@ pero también reconozco q hasta el momento en el que falleció mi madre, no lo eché realmente o conscientemente en falta porque como bien dices los malos momentos si son compartidos son menos malos. 
    Pero bno, aquí estoy y muy contenta de lo que he llegado a ser y donde he llegado, que podía estar mejor a lo mejor pero quien sabe si también hubiera podido star peor. Asiq para que quejarme, feliz de lo que mis padres me aportaron cmo persona , sus valores, creencias….
    Y si volviera a nacer, volvería a repetir en la misma familia.
    Os quiero, mamá y papá.

    1. jajajajaja, me ha encantado el comentario a «pesar de» ….buenísimo, Vanessa, me encanta leer tus post, es un soplo de aire fresco en mi día a día, no cambies nunca

  3. Pues a ver, yo en mi caso nunca tuve tampoco esa hermana de la que hablas, pero en cambio si tengo dos hermanos, varones y mayores, que entre si, tampoco tuvieron esa complicidad de la que hablamos, ni los mismos gustos ni nada parecido. Con esto quiero decir, que yo y por decisión unanime entre los dos (mi marido y yo por supuesto jajaja) hemos decidido que nuestra hija será hija única, por circunstancias de la vida y por experiencias propias, por lo que te entiendo perfectamente cuando hablas del acribillamiento de comentarios respecto al tema en cuestión, porque estoy hasta las mismas narices de escuchar y soportar opiniones y juicios cuando por nuestra parte opinamos que cada cual haga lo que quiera. Ah y otra cosita (el tema me ha tocado muy a fondo si) cuando me acribillan con el….pobrecita, como la vas a dejar solita?,me acuerdo precisamente de ti, de tus experiencias, de tu vida Vane y siempre digo…..tambien se es feliz siendo hija unica.

    1. Es verdad, Marta. Bueno, yo digo hermana porque me imagino la imagen idílica de dos hermanas juntas en plan uña y carne, jajaja, y a veces nada mas lejano de la realidad. La vida de cada uno es de cada uno y nadie ha de meterse. Tu niña tiene a sus padres que la adoran y seguro que no le faltaran como a mí amigos que la quieran así que es que vaya preparando el traje de : «me trae todo lo que me digáis al pairo» Sois una familia feliz y eso se ve de lejos! A ver si nos vemos, ¿No?

      1. Jejejeje, en ello estamos, elaborando los patrones de ese traje. Lo bueno, que ella si que tiene amigas que también son de «su especie». Siiii, me encantaría veros!!!!!

  4. Y las mamás k tenemos hijos único la k tenemos k soportar uff a mi me han dicho barbaridades h siguen diciéndolo sin pensar ni saber pk se tiene un hijo único. 

  5. Aquí estoy poniéndome al día! Que me había perdido este post tan «diver» !
    Me ha encantado lo del aire que enfría pero no despeina, Jajaja. No defraudas nunca Vanessa!
    En mi caso no puedo opinar mucho porque somos 6 hermanos y mi niñez era una fiesta diaria aunque tuviéramos alguna carencia que éramos muchos a repartir.
    Mi marido tiene una hermana y me dice que tener a «su hermana» no puede ser lo mismo que 5, vamos que no puedo querelos tanto como el a la suya, como si el cariño, el amor, se tubiera que repartir. 
    Cada uno tiene su circunstancia y lo bueno es vivir tu vida con la mayor alegría e intensidad posible. Y sí, a mí madre también le criticaban por tener 6, pero es que a la gente le encanta opinar. 
    Un besazo a tus princesas!!

  6. Me he reido muchísimo,desde la comprensión total,porque yo también soy hija única.Esos comentarios……ya se sabe….»serás una mimada caprichosa y te lo habran concedido todo».Por suerte mis padres me han dado todo lo mejor que han podido con su esfuerzo,pero ese punto dista mucho de no haber recibido todas las negativas que fueran necesarias.En cuanto a lo de la intensa vida interior……mejor a veces que alguna compañía innecesaria ¿no?. Yo sólo he echado de menos tener algún hermano pero si es de esos que merecen la pena,si no……..mejor solo que mal acompañado.

    1. muchas gracias Gema!!! jajajja, es que damos mucha lastima, jajajaj, todo el mundo compadeciendo de nuestra situación. yo opino com tú, me hubiera gustado pero si hubiera sido como yo me la imagino pero si no… pa qué.

  7. Soy la tercera de 4 hermanas, siempre deseaba ser hija única, deseaba besos y abrazos. Mi hermana mayor me cuidaba a lo  gritos y tirones de pelos, mi otra hermana peleaba conmigo siempre, todos los  días, nunca nunca nos poníamos de acuerdo. Jugaba  que en algún momento me venían a buscar los reyes porque yo era una princesa. Ahora soy grande y tengo una hija única, no quiero tener más hijos, adoro a mi hija juego con ella y  hago de hermana mayor, discutimos, peleamos nos pedimos perdón. Pero me siento culpable por la carga que implica estar sola conmigo, no siempre puedo jugar y en ocasiones estoy cansada y a veces estoy cansada de vivir así como si tuviera una mochilita que solo es mía,  sin tíos al rededor ni abuelos que dediquen algo de su tiempo, solo tiene  una abuela a la que vemos muy poco. No dejo de sentirme culpable por tanta carga, es quien sabe cuando estoy enojada,  cuando estoy alegre, baila conmigo, no se averguenza de nada pero a mi se me hace dificil, con esto del trabajo y criarla junto a mí. Todos los días al levantarme irnos ella al colegio yo al trabajo y luego pasarla a buscar.  Tener  hermanos no asegura nada, ellos no están para acompañar a mi hija.  

    1. Hola Maria, gracias por contarnos tu historia. No te sientas culpable, seguro que eres una madre estupenda y tu hija siempre te agradecerá todo lo que has hecho por ella. Desde luego que tener hermanos no es garantía de nada. Yo en mi caso no los tuve y he tenido dos niñas, que se pelean, sienten celos, pero cuando se abrazan y se besan las miro y siento una envidia sana. A ver el día de mañana por donde salen, jejeje, un abrazo!

  8. Seguramente mi hija se quede hija única, y no lo deseo. Me hubiera quedado ya embarazada para darle un hermanito/a, pero su padre no lo desea, ni lo ve viable. 
    Yo tengo una hermana, 5 años mayor que yo. Nunca nos llevamos bien. Siempre se comparó conmigo y, no sé el motivo, pero esto la debía hacer infeliz. Con más de 40 años las dos, lo sigue haciendo y quejándose de que yo sea la favorita de mi padre. Pienso que para que dos hermanos se lleven bien es muy importante la educación que nos dan nuestros padres. Sobre todo en el campo psicológico y de interactuacion social. Nosotras no tuvimos esto. Tuvimos una madre con una enfermedad mental, un día enferma y al otro también. Y un padre que sólo sabía trabajar y llevar el sueldo a casa, que está muy bien, porque nunca nos falto nada material, pero hubiera preferido que hubiera sido un padre que hubiera ido un poco más allá. Que hubiera suplido lo que es vivir con una madre que principalmente ‘no está’. Que nos hubiera tratado a las dos por igual. Que nos hubiera explicado las cosas desde un campo de empatia. Pero no, nuestra familia eran 4 islas sin comunicación. Cada una con sus enfados y tristezas sin expresar. 
    Podría contar muchísimas cosas, pero principalmente quiero dar mi opinión. Tener más de un hijo es bonito, tiene que ser una muy buena experiencia para la familia. Pero es muy importante la educación de los padres, para evitar con sus actos o ‘no actos’ que estos se lleven mal. Y si lo hacen bien, los hermanos tendrían que llevarse bien siempre, porque deben de inculcarles la bondad, el compartir, la empatia, la aceptación del otro, la ayuda… muchas cosas que nosotras no tuvimos. 

    1. susana, siento que hayas vivido esa situación… debe ser duro, muy duro. Y tienes toda la razón… a mis hijas siempre intento inculcarles esa idea, lo importante que es tenerse al una a la otra, apoyarse y quererse… porque algún dia, ellas serán y nosotros ya no. Y se tendrán. Siempre les digo que lo que me hace más feliz es verlas jugar y compartir, que se quieran entre ellas. Y que ojalá algún dia se quieran más de lo que me quieren a mi. La familia debe ser siempre lo primero.

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